corigangar

Paul Tellería, urbandino de ascendencia coripateña, no lleva nombre europeo por decisión propia, sino por el cariño que tuvo su padre a la memoria del bisabuelo, quien muchos años antes había venido de Alemania para fabricar cerveza en suelo cruceño. Escribe artesanalmente hace 21 años, y hace 10, le empieza a meter con seriedad al asunto de las letras. Ha escrito dos libros, De las especies innombrables y Trajines y Haceres (publicados por la Editorial Gente Común), ambos juntuchas de poesía, relatos, crónicas y demás vainas parecidas. Hace 5 años que dejó de escribir poesía por que le creció la panza y, como bien dice el Perro Rabioso, los gordos no sirven para ser poetas.

Es Urbandino militante y ha labrado sus textos en las calles paceñas, con ayuda de mucho yungueñito y hojita de coca. Recurrentemente sopocachense, aunque ahora vive en la punta de un cerro de Los Pinos, desde donde tiene la mala costumbre de mirar el amanecer de la ciudad y no dejar dormir a los vecinos con sus recurrentes charlas de libros, discos, la Hoyada y, por alguna extraña razón, debates sobre trenes y camiones de la Guerra del Chaco.

Seguirá escribiendo hasta que alguien le diga que lo hace mal o se convenza a sí mismo, por cansancio, de que es mejor ser arquitecto de la palabra que artesano de la prosa…