Menos amarillo, más ácido: el “Home sweet home” televisivo

Gabriel Arraya, boliviano, vive casi una década en Estados Unidos. Hace labores de jardinería en un poblado suburbio de Virginia, actividad que le permite ganar lo suficiente como para cubrir sus gastos y, además, mandar algunos dólares a su familia. Pero, ya que la vida de Gabriel no es muy interesante, aprovechemos el espacio para hablar de algo más.

Entre las antiguas series televisivas cuya temática gira entorno a la convivencia familiar, quizá “La pequeña casa de la pradera” ocupe un sitial de privilegio en la memoria del público, ya que en ella se explota al máximo el imaginario de la familia perfecta. Charles y Caroline Ingalls conforman la pareja ideal, son, como se dice, el uno para el otro; tan trabajador él como ella, tan bondadosa ella como él, tan amorosos, honestos y nobles los dos. Sólo Charles merece el amor de Caroline, y ella es la única a quien él podría amar; en cierto modo, los une la imposibilidad de querer a otro (como pareja). En la familia Ingalls todo es amor, comprensión y solidaridad; se prodigan afecto, se brindan ayuda… se aman, en resumidas cuentas.

La televisión gringa de esa época produjo varias series que reflejaban los “problemas” cotidianos de la típica familia norteamericana (“Ocho son suficientes”, “El show de Bill Cosby”, “Lazos familiares”, “Blanco y negro”, etc.). En todas ellas, además de la felicidad, el común denominador era el mensaje positivo que enaltecía valores humanos necesarios para la unión y estabilidad hogareña.

En ese contexto, fue una apuesta arriesgada producir y emitir “Married with children” (Matrimonio con hijos), serie que rompió esquemas al ofrecer una visión completamente opuesta al “Home sweet home”, combinando sátira y humor negro para representar la convivencia diaria de una familia norteamericana: los Bundy.

Si Charles y Caroline son la pareja perfecta, Al y Peggy son la antipareja perfecta. Como los Ingalls, los Bundy son el uno para el otro, pero por motivos inversos. Al es holgazán, desidioso, cínico, deshonesto, defectos que comparte con su esposa; ellos no están juntos por la imposibilidad de querer a otro, sino por la imposibilidad de que otro los pueda querer. En la familia Bundy, la mezquindad, las frases hirientes y las burlas son pan de cada día; entre sus miembros no parece existir ningún lazo afectivo; de hecho, Al repudia el cuerpo de su esposa y elude la intimidad conyugal constantemente. Sin embargo, nunca cede a la tentación de echarse una canita al aire, pues, más allá de la sátira, de los antivalores, de la mirada crítica, las transgresiones de “Married with children” tienen un límite: la santidad del matrimonio. Esto devela el mensaje subliminal de la serie: si cometiste la estupidez de casarte, ¡te aguantas las consecuencias!, pues un hogar jamás debe desintegrarse.

Dos años después de la aparición de los Bundy, la televisión nos presentó a otra familia poco convencional: los Simpson. Marge y Homero son la pareja dispareja; él es tonto, envidioso, egoísta, flojo, inculto… (añádanle cualquier defecto, seguro lo tiene), mientras que ella es, en resumen, todo lo contrario. A diferencia de los Ingalls y los Bundy, que sí son tal para cual, los Simpson no tienen nada en común (fuera de los hijos, claro). Entonces, ¿qué los mantiene unidos? El amor que se tienen, dirán algunos, pero me parece que eso no basta para soportar la vida con el cerdo de Homero (para amarlo, Marge debe tener mucho corazón; para acostarse con él, mucho estómago).

En cierto episodio, harta de las estupideces que comete, Marge expulsa de casa a su cónyuge. Al borde de la locura e indigencia, Homero realiza un último intento por recuperar a su esposa, diciéndole: “Te ofrezco lo que nadie más puede ofrecerte: ¡total y absoluta dependencia!”. Así descubrimos qué es lo que une a esta pareja dispareja: él depende de ella y, en realidad, todo depende de ella. Es decir, el pilar de ese hogar clase media norteamericano es la mujer que asume el rol de ama de casa, resignando sueños o ambiciones en pro de la unión y estabilidad familiar.

Con similar receta, una década después surgió otra familia “animada”: los Griffin. Peter –tan feo y defectuoso como Homero– junto a Lois –tan abnegada y cándida como Marge– son otra pareja dispareja, a la que se suman personajes inusuales –como Bryan, un perro que habla y posee gran cultura, y Stewie, el hijo menor, un sociópata en potencia que está empecinado en matar a su madre– para dar forma a “Family guy” (“Padre de familia”). La diferencia entre esta serie animada y su predecesora podría definirse, básicamente, tal como explican los productores: “Family guy” es “menos amarilla, más ácida”. Sin embargo, el punto en que convergen sus respectivas tramas es el rol que asignan a la esposa: ama de casa, pilar del hogar.

Si en “Married with children” el mensaje encubierto iba dirigido al hombre, en “Los Simpsons” y “Family guy” se dispara el dardo moralista contra la mujer, pero con un giro radical: si cometiste la estupidez de casarte con un estúpido… no lo abandones, pues él depende de ti; tú eres la reina del hogar, no abandones a tus súbditos. Al Bundy asumía el matrimonio como una condena que debía cumplir; Lois y Marge lo asumen como una elección que les proporciona algo próximo a la felicidad. En todo caso, las tres series mantienen la ilusión, cada cual a su modo, del “Home sweet home” gringo.

Lo cierto es que “Family guy” ofrece una visión más contemporánea, digamos, de las relaciones matrimoniales. El hogar se mantiene firme, pero sin que ello implique respetar a rajatabla los votos acordados ante el altar. De ahí, entre otras cosas, proviene su “acidez”. Por el contrario, “Los Simpsons” optan por una visión más conservadora (o más amarilla, como dirían los fanáticos de la otra serie). Comparemos dos episodios de ambas series para ejemplificar lo dicho:

1. Homero se siente atraído por Margo, una nueva compañera de trabajo, quien, además de ser bonita, tiene sus mismos gustos y vicios. Por una serie de casualidades, llegan a compartir la misma habitación de hotel, situación que hace crecer sus apetitos carnales, pero, en el último momento, Homero se echa atrás. El episodio termina mostrando a Homero y Marge, en el mismo hotel, a punto de hacer el amor. El giro moralista resalta y enaltece la fidelidad, el amor, el matrimonio, la familia…

2. Peter descubre en la cama a Lois y Bill Clinton. Ella, luego de pedirle disculpas, le dice que se debe acostar con otra para quedar a mano. Peter acepta, pero la mujer que elige es su suegra. Pese a no estar muy de acuerdo, Lois organiza la fantasía de Peter, convenciendo a su madre de participar en el enredo. Lois los deja solos y, cuando está a punto de salir de la casa, Peter la alcanza y le dice que no puede hacer el amor con nadie más que con ella, asegurándole que su infidelidad ha sido perdonada. El episodio finaliza mostrando a Bill Clinton y Peter en la cama; éste último dice: “Realmente eres bueno”. El giro ácido profana los valores inculcados y defendidos por el “establishment”, además de sacar ronchas a los moralistas, homofóbicos y demás; no obstante, es incapaz de amargar la dulzura del hogar ni corroer los cimientos del matrimonio.

Pese a que, en distintos grados, “Married with children” y las dos series animadas ofrecen una visión crítica respecto la sociedad estadounidense, jamás ponen en duda el “sueño americano”, sobrevalorado al extremo en sus respectivos argumentos, pues las tres plantean que un hombre inculto, sin educación, sin talento, sin buena apariencia, con un empleo mediocre, puede mantener a su familia sin apoyo económico de la esposa, tener casa propia, auto y todas las comodidades del mundo moderno.

Así, con amor o sin este, desde la dulzura empachosa de los Ingalls, hasta la acidez corrosiva de los Griffin, la televisión gringa produce enlatados que distribuye en varios países, especialmente en los del tercer mundo, promocionando el “sueño americano” implícito en el “Home sweet home” que reflejan.

Gabriel Arraya, vio todas esas series y, siendo él mejor parecido que Al Bundy, teniendo un título universitario e incluso gran cultura universal, asumió, hace ocho años, que en Norteamérica podría tener las oportunidades que su país natal no le había ofrecido. Allí trabajaría duro hasta pagar la primera cuota de una casa, donde volvería a estar junto con su familia para disfrutar las bondades del “establishment”. A fin de nunca olvidar esa meta, destinó cinco dólares de su primer salario a la compra de un adorno, que en cuatro o cinco años, calculaba, colocaría en el lugar más visible de la sala, ayudado por su esposa, cuando, ya reunidos, tomasen posesión de su nueva casa y el “sueño americano” pasase de lo onírico a lo real.

Hoy, como todas las noches, al volver al estrecho departamento que comparte con dos compatriotas, tres dominicanos y un panameño, miró el adorno durante algunos minutos: un cuadro que lleva inscrita la frase “Home sweet home”. Abrazándolo contra el pecho, cayó dormido profundamente; necesita descansar, pues mañana debe continuar arreglando los jardines de los Bundy, los Simpson, los Griffin…

6 opiniones

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  • 26/01/2010 - 1:40 am
    estido opinó:

    Isvar: Tienes razón, mi lectura es parcial; sólo analizo lo que esas series representan para el migrante potencial y no lo que simbolizan para el norteamericano estándar. De todas formas, creo que el “Home sweet home” y el “sueño americano” son parte de un “combo” que la series mencionadas se encargan de reproducir. En fin, te mando un fuerte abrazo, y gracias por tu gran aporte.

    Alan: Gracias por el comentario. Averiguaré algo sobre la serie que mencionas, pues aquí tampoco llegó. Un abrazo.

  • 22/01/2010 - 4:32 pm
    Alan opinó:

    Es interesante la exposición. Yo me atrevería a desmitificar la imagen paterna con la serie que nunca llegó a Perú: Papá lo sabe todo.

    Divertido ensayo. Disfruté leerlo

  • 19/01/2010 - 5:00 am
    Isvar opinó:

    Estido, primero, grandes saludos… Segundo, para mi lo que ha sido ácido, mas que el “homme sweet home” americano, es la vuelta a casa de Gabriel.
    Quizá atontado por mis adolescentes años, llegué a admirar y envidiar a Homero Simpson, porque lo consideraba el tipo mas feliz de la tierra. Tal era su ignorancia, tan basico su proceder y sin embargo tenia justamente todo lo que se puede “desear”: Mujer, crios, auto y VHS…
    Sumando mis experiencias tercer y primer mundistas, no sé si porque nos lo venden o porque es “asi nomas”, este modelo familiar se reproduce en varias latitudes, en cada lugar con sus matices. Sin embargo, creo que hay un parametro que no cambia (en las culturas judeo cristianas de occidente) y es justamente esta idea de que el varon traiga pan y seguridad a la casa y la mujer sea pilar del hogar. Mientras la regla se cumpla, Homero puede ser un cerdo, pero tendra un lugar en la cama de Marge. No sé quien es primero, si el huevo o la gallina, es decir, si las series reflejan lo que realmente pasa, o si es debido a las series que reproducimos tal comportamiento.
    Ahora, en los paises del Norte (Europa en mi caso) las economias de la clase media permiten, creo, reproducir estos estereotipos, es mas, un obrero o un funcionario con un puesto mediocre, no vivira como un millonario pero podra cubrir todas sus necesidades de consumo (que van mas alla de las basicas).
    En estos lados, la gente ‘educada’ la pasa peor a nivel familiar, pues justamente, son los ejecutivos que van enternados de arriba abajo los que se pueden pagar unas casas lujosas, autos ultimo modelo, etc. pero para provecho del jardinero (ojala Gabriel tuviese tal suerte) pues para producir dinero pasan mas tiempo en la oficina o en aviones que en casa; o las mujeres autosuficientes y exitosas que van poniendo anuncios buscando varones por internet y de preferencia que no sean ejecutivos exitosos sin tiempo, para asi poder dedicarse a ellas.
    En conclusion, ya sea del tipo Bundy, Ingalls o Simpson, el “homme sweet homme” americano no es necesariamente una ilusion, es mas un reflejo de como pasa en realidad, y siento que no es un invento de una generacion de guionistas sino todo un ADN cultural judeo cristiano que situa a la familia como una institucion primordial y necesaria. Hasta me animo a extrapolarlo a nuestra realidad local… no importa si haces viernes hasta el domingo, si aunque ames a tu pareja, le partas la ceja, si te bañas cada dos partidos de futbol, mientras la susodicha se crea el cuento de que la quieres mas que a las demas y que le partiras la madre al que intente levantarle las enaguas sin su permiso, ya esta! Ella se ocupara del resto y se lo bancará!
    Ya volviendo a lo de Gabriel, creo que seria bueno hacer una distincion entre el Homme sweet home y el American dream. Estoy de acuerdo en que las series yankees venden ambos, pero es una cuestion simple de oferta y demanda, no crees? Para los americanos es mas coherente pues al verse reflejados pueden identificarse, valorisarse o aspirar a uno de esos modelos, segun sea el caso. Para los paises sudamericanos, significa la falacia de que no se necesita mucho para ser feliz, y que solo vivir en el pais del norte bastará!
    Bueno, te dejo, que tendria que estar corrigiendo el codigo de un programa de manipulacion de bases de datos, y al mismo tiempo, volver a plantearme si regar geranios no era una mejor alternativa…

    El Abraxas

  • 14/01/2010 - 11:31 pm
    estido opinó:

    Querido J: Es cierto, lo que falta es educación, y mucha, para que no nos vendan sueños falsos, que no corresponden con nuestra realidad. Sobre el cuento que pretendes escribir, con mucho gusto te ayudaré en lo que sea necesario; mandame el borrador o el argumento básico para que ya comience a tener una idea más clara del asunto. Un abrazo.

    Luistigre: Gracias por hacerme notar el error sobre el nombre de Marge, ya está corregido. Lo que dices sobre las telenovelas, culebrones latinos, es cierto, y me diste una idea para hacer un artículo al respecto. Lo que hace tu amiga es positivo y así debería hacerse en todas las escuelas, pues es la única manera que los niños no se crean todo sobre el “sueño americano”. Un abrazo.

  • 13/01/2010 - 7:07 am
    luistigre opinó:

    Primero se escribe Marge y nos March, luego lógicamente entre la flia Ingalls hasta los Griffin hay un muy gran trecho con el mimo mensaje, de todos modos este tipo de programas crean estereotipos y ciertas facetas de las sociedades, en este caso americana y si al ver que en estos paises segun su television, si se vive bien sin hacer mucho pues vende.

    Y aunque no lo creas en paises europeos no convencionales como Polonia, con poca migración latina y con amplia difusión de telenovwelas latinas pues se crea tambien una imagen erronea de lo que latinoamerica es. Es por eso que tenemos ganado el concepto de ser infieles, borrachos y de seguir vivendo en ranchos montando a caballo.

    Se debe hacer como hace una amiga mia en su escuela, mostrar los simpsons a sus alumnos y analizar uno a uno los capitulos para que ellos puedan discernir de que se trata y cual es el mensaje que tratan de dar. Porque para variar no solo la television sino tambien el cine es el que nos muestra a un pais USA como el mejor, salvador del mundo en el que solo este pais es importante a desmedro de loos otros 200 paises en este mundo

    cześć

  • 11/01/2010 - 5:42 pm
    J opinó:

    Estoy seguro que eso pasa por que el 99 % de la televisión en Bolivia son producciones extranjeras… lo único que se produce, fue lo que escribiste en otro post…

    Yo he descubierto que en esas series enlatadas, en cada programa, para mantener el sueño americano; los personajes siempre tienen que tomar una desición dificil, o simplemente hacer lo más correcto posible, que sea en beneficio de toda la familia… por que es la institución más importante en el capitalismo… y está bien; si podemos vivir en armonía con nuestra familia, nos daremos cuenta que debemos permanecer lo más que podamos con ellos… como dice Homer Simpson para defender a su familia de unos robots locos…

    “El único que va a arruinar las vacaciones de mi familia, soy Yo, o talvez el muchacho…”

    Es un flojo, gordo, holgazan, que vive la vida como le da la gana por que las circunstancias se lo permiten; pero igual tiene sus problemas… el caso es que siempre he visto que ha arriesgado su vida; para cuidar a sus hijos…. en fin…

    Y el mensaje “Americano” está escondido en todo lo que producen; como en sus peliculas; que en lo que he descubierto es que uno se pasa la vida buscando una respuesta a sus problemas en cosas externas, cuando la respuesta estaba más cerca de lo que pensaban… pero pro las barreras que ellos mismos se habían puesto para vivir en paz con los demás; no lo veían… también he visto que a raiz de eso, incluso en la literatura…

    ha llegado a latinoamérica, mezclada con la mística, la fantasía y la ficción de la gente inteligente de lugar; y están en grandes libros escritos por grandes hombres latinoamericanos que fomentan a la vida en latinoamerica, pero con el esfuerzo que tenemos que hacer por no escapar y podemos vivir felices aqui…

    En Bolivia he visto que también funciona la fórmula y la adaptan al medio ambiente en el que vivimos; de locura y ficción total; como esa historia en la cual “se ha estido el secreto”… que tiene relación con todo y se ha adapta a las experiencias del escritor… y eso me parece fenomenal…

    claro que a lo que digo, y uno pueda tener acceso a estar dispuesto a aprender de los demás, hay que tener buena alimentación de niños, y cierto interés por la educación ue es lo más importante…

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    Algo que me gusta de los nuevos episodios de los simpsons, es que se puede escuchar hablar a Bart Simpson decir : “es bueno aprender!” …!

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    Estaba trabajando en unos proyectos que tuvieron difusión nacional; en la cual habia un niño boliviano, que era bueno, y tenia interés en aprender, y el unico objetivo era contribuir a la educación…

    Pero fue corrompido por el gobierno…

    Fue atacado por la envidia de la competencia…

    Y lo vieron durmiendo borracho en la plaza Avaroa, con su disfraz de colorado…

    Eso es una historia de terror, aparte, que si se me da la oportunidad; quisiera estructurar un cuento, con ese gran esfuerzo necesario pero en Bolivia… quisiera que me guies un poquito, por favor….

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