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	<title>Comentarios en: De lo asombroso a lo siniestro</title>
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	<description>La Paz, desde su nombre, es ficción...</description>
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		<title>Por: disfonia</title>
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		<dc:creator>disfonia</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 13:03:48 +0000</pubDate>
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		<description>Hola Oscar,
Al igual que tú, me parece asombroso lo que hacen esos niños, como lo expreso en el artículo, porque además, es indudable que lo hacen con gracia.
Tu comentario me gusta, y por eso trataré de ser más específica al responderte. Creo que en realidad lo siniestro, su efecto -que en realidad es eso “lo siniestro”-, convoca a más de un sujeto. No es solamente siniestro para la cultura que la persona sobre la que recae una revelación que tal vez no debió producirse, siguiendo a Freud, tenga la experiencia, sino que el efecto permea a los seres que participamos en esa develación. Que ellos sean o no conscientes produce un efecto siniestro en mí o la cultura, no en su propia conciencia, evidentemente. Estos niños están al margen de estas consecuencias. Imagino que su voluntad está más relacionada con  saberse asombrosos y maravillar con este espectáculo (que a esa edad el ego está absolutamente manifiesto) que con tratar de generar una postura sobre él.
Parece que esta demostración no es más un juego para nosotros. No sé qué sea para ellos. No sé si ellos sepan o le den un sentido especial. Tampoco sé si se diviertan, pero a lo que apuntaba es que yo tampoco sé si es placer el efecto que  en mí deja. En algún público, como tú, seguramente que sí. Pero quedar asombrado frente a algo no es siempre quedar lleno de luz, me parece. La molestia, en este sentido, la pesadumbre, está en lo que también señalabas: no sé si les toca hacer esto en nombre del aplauso y la admiración, pero ya puesta en el mundo la posibilidad (“esto sí se puede hacer, como acabamos de verlo”), no se puede pedir menos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Oscar,<br />
Al igual que tú, me parece asombroso lo que hacen esos niños, como lo expreso en el artículo, porque además, es indudable que lo hacen con gracia.<br />
Tu comentario me gusta, y por eso trataré de ser más específica al responderte. Creo que en realidad lo siniestro, su efecto -que en realidad es eso “lo siniestro”-, convoca a más de un sujeto. No es solamente siniestro para la cultura que la persona sobre la que recae una revelación que tal vez no debió producirse, siguiendo a Freud, tenga la experiencia, sino que el efecto permea a los seres que participamos en esa develación. Que ellos sean o no conscientes produce un efecto siniestro en mí o la cultura, no en su propia conciencia, evidentemente. Estos niños están al margen de estas consecuencias. Imagino que su voluntad está más relacionada con  saberse asombrosos y maravillar con este espectáculo (que a esa edad el ego está absolutamente manifiesto) que con tratar de generar una postura sobre él.<br />
Parece que esta demostración no es más un juego para nosotros. No sé qué sea para ellos. No sé si ellos sepan o le den un sentido especial. Tampoco sé si se diviertan, pero a lo que apuntaba es que yo tampoco sé si es placer el efecto que  en mí deja. En algún público, como tú, seguramente que sí. Pero quedar asombrado frente a algo no es siempre quedar lleno de luz, me parece. La molestia, en este sentido, la pesadumbre, está en lo que también señalabas: no sé si les toca hacer esto en nombre del aplauso y la admiración, pero ya puesta en el mundo la posibilidad (“esto sí se puede hacer, como acabamos de verlo”), no se puede pedir menos.</p>
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		<title>Por: Oscar</title>
		<link>http://www.trestribuscine.com/urbandina/919/disfonia/de-lo-asombroso-a-lo-siniestro/comment-page-1#comment-7164</link>
		<dc:creator>Oscar</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 15:00:26 +0000</pubDate>
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		<description>Que curiosa interpretación; yo no me lo ubiese planteado asi. Personalmente, me gustó la armonia de los movimientos que al ser hechos a tan temprana edad es aun más asombroso. Yo definiria el atractivo de esto por una razonamiento economisista: No es comun, es escazo, entonces llama la atención dentro del oceano de cosas comunes. 
Yo no creo que su falta de conciencia sobre la dimensión de sus habilidades sea algo siniestro. Es parte del acto mismo, justamente gran parte de lo sorprendente está en la forma inocente, tipica de un niño, en que es realizado. Pero eso para mi, que en este caso particular no me causa dolor la falta de conciencia de los seres, es algo que me gustó.
Buscandole un lado siniestro, creo que estaria en que para ellos esto ya dejó de ser un juego. A esa edad, juegar es divertirce correteando por la casa; sin responsabilidades ni preocupaciones. Jugar por el solo hecho de correr y gritar, como principio y fin de la acción. En cambió acá, tuvieron que haber practicado con una dedicación lejana a lo que es jugar... quizas lo disfrutaban, quizas hasta los motivaban para que crean que es un juego, pero ya no lo es. Probablemente, la infancia cada día termina mas rapido.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Que curiosa interpretación; yo no me lo ubiese planteado asi. Personalmente, me gustó la armonia de los movimientos que al ser hechos a tan temprana edad es aun más asombroso. Yo definiria el atractivo de esto por una razonamiento economisista: No es comun, es escazo, entonces llama la atención dentro del oceano de cosas comunes.<br />
Yo no creo que su falta de conciencia sobre la dimensión de sus habilidades sea algo siniestro. Es parte del acto mismo, justamente gran parte de lo sorprendente está en la forma inocente, tipica de un niño, en que es realizado. Pero eso para mi, que en este caso particular no me causa dolor la falta de conciencia de los seres, es algo que me gustó.<br />
Buscandole un lado siniestro, creo que estaria en que para ellos esto ya dejó de ser un juego. A esa edad, juegar es divertirce correteando por la casa; sin responsabilidades ni preocupaciones. Jugar por el solo hecho de correr y gritar, como principio y fin de la acción. En cambió acá, tuvieron que haber practicado con una dedicación lejana a lo que es jugar&#8230; quizas lo disfrutaban, quizas hasta los motivaban para que crean que es un juego, pero ya no lo es. Probablemente, la infancia cada día termina mas rapido.</p>
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