Otro día en el paraiso

Alguna vez se ha preguntado ¿por qué existe esa cantidad infinita de alojamientos en la zona de Villa Dolores? ¿Será porque el turismo es un gran negocio y la ciudad tiene una cantidad considerable de visitantes y turistas? Si pensó en lo anterior, no se engañe, esa no es la respuesta.

Pero así como le pido que no se engañe, tampoco se sienta mal. Conozco profesionales de las ciencias humanas, sociales y otras áreas que ignoran este segmento de la realidad y es verdad que no tienen la obligación de saberlo y preocuparse por ello, ya que, viviendo en el país de la mediocridad, yo también podría hacer flamear a los cuatro vientos mi ignorancia en miles de ámbitos que no son de mi especialidad y no sentirme mal por ello, ya que mi obligación como boliviano, seguramente es cuidar la perpetuidad de mis ingresos, olvidando que soy parte de algo llamado sociedad o en su mejor y más familiar expresión, formamos parte de algo que en los últimos tiempos está en boca de todos: comunidad.

Así, siendo parte de esta comunidad que tiene sus problemas como cualquier otra, casi nadie sabe -ni siquiera los que deberían- qué es la Violencia Sexual Comercial. Saber que es esta problemática social, ayudaría a entender las razones para que proliferen un sinfín de alojamientos donde decenas de menores edad, varones y mujeres desde los nueve años, son abusados sexualmente por gente que aprovechando su condición de soledad, abandono, necesidad, o dependencia, someten a estas niñas y niños a los peores ultrajes que se puedan imaginar.

¿Usted creería que alguien sería capaz de clavar un cuchillo en la vagina de una adolescente de quince años que estaba con cuatro meses de embarazo? ¿No? ¿Usted creería que existen pederastas que buscan a niños pequeños para llevarlos a vivir a sus casas y los obligan a tener relaciones sexuales a cambio de comida y fichas de juegos electrónicos? ¿Tampoco?

Si, es un mundo horrible este que a algunos niños y niñas les toca afrontar cada día, que al igual que muchos, piensan lejano e improbable de conocer.

Yo lo hice por tres años y seis meses, en las  sempiternamente caóticas calles de La Ceja de El Alto y creo que podría contar peores historias que estas, las cuales he visto, sin exagerar, casi a diario.

Podría contar por ejemplo, que la policía disfruta de prenderles fuego a los chicos y chicas que inhalan Thiner, usando el propio inhalante que usan los chicos y chicas para espantar el frío, el hambre y la soledad. Podría contar como disfrutan quemándoles los pies después de robarles lo que ellos han robado y que es peor cuando los chicos se niegan o se revelan, ya que les espera el paseo: cuando se los llevan atados a las motos hasta los confines de la ciudad para golpearlos a gusto y después de quitarles los zapatos, abandonarlos a ver si con un poco de suerte, mueren.

Podría contar que en septiembre del año 2008, la policía se llevó a varios chicos al Bosquecillo de Pura Pura para encerrarlos en una construcción y echarles gas lacrimógeno, hasta que pidan piedad y perdón de rodillas y que fruto de esto, un adolescente de quince años, y con problemas de consumo de alcohol, murió en medio de espantosas agonías en un alojamiento de la calle cinco de Villa Dolores, y que, no obstante esto, un órgano de prensa de El Alto tomó fotos morbosas de su cuerpo hinchado siendo trasladado en una ambulancia, con el amarillo título de: “Alcohólico muere en alojamiento”.

Puedo contar de los niños que roban tortas en los puestos callejeros de la calle cuatro de la avenida Antofagasta el día de la madre, para llevar un regalo y conseguir de algún modo el perdón o el beneplácito de sus padres y poder volver al hogar que se les ha negado, aunque sea un ratito. Podría contar de los niños y niñas que duermen en los árboles de la Plaza Cívica o de la Avenida 6 de marzo y que se amarran a las ramas con sus cinturones para dormir una noche en paz.

Yo podría contar cada una de las historias de los trece niños, niñas, jóvenes y bebés, que he enterrado en esos tres años y medio, los cuales murieron: acuchillados, de frío, por intoxicación, enfermos, en peleas o simplemente por indiferencia.

Podría, claro que podría, como que también podría hacerse la denuncia a la Policía -que alguna vez se hizo- y entonces, probablemente ingresaríamos en el campo de la metafísica, ya que comprenderá que estamos en Bolivia, y claro que eso no es un pecado ni una mala suerte, dejémoslo que para los que sin fines literarios han tenido que lidiar con la justicia en este país, esta es simplemente una cuestión estadística: un maleante más, un maleante menos, qué más da.

Podríamos acudir a las organizaciones que trabajan con ellos, que llegada la hora, pese a sus esfuerzos y la nula ayuda que reciben del gobierno, poco o nada pueden hacer, por temor a la “comunidad” y a las represalias vecinales que los acusan de “fomentar y proteger a los cleferos”.

Sin querer ser amarillista ni sensacionalista, podría contar todo esto, pero a veces escucho a la gente decir que es mejor así; que mientras menos maleante haya es mejor, que es mejor matarlos a todos, y ya no me dan ganas de contar nada.

No me dan ganas de contarle nada a la gente que ha olvidado que son niños, y que si están allá, durmiendo en las casetas de  cajeros automáticos y en los árboles de las plazas a quince grados bajo cero en el invierno alteño, es porque es un lugar mejor que sus casas. No me dan ganas de contarle nada a la gente que ignora que estos chicos están con cuatro o cinco enfermedades venéreas o VIH, ardiendo en fiebres mortales sin nadie que repare en su presencia si no es para golpearlos, prenderles fuego o aliviar su lujuria para después decirles putas y drogadictos. No me dan ganas de contarle nada a aquellos que no saben que si estas putas y drogadictos de menos de dieciochos años están adiestrando perros para que los cuiden de la policía, de los guardias municipales o de la seguridad privada, es porque los prefieren y confían más en ellos antes que en sus padres.

El fin de semana pasado murió el Panetón, un chico de dieciséis años que no sabía el porqué de su apodo. Algunos chicos cuentan que en una navidad se comió un panetón entero con una jarra de chocolate en menos de dos minutos y que de ahí, le quedó la chapa. Otros aseguran que fue por el lunar grandote que tenía en la mejilla izquierda. No se sabe, tampoco se sabe quiénes lo mataron a golpes y cuchillazos en un “Local” de La Ceja.

Así, en medio de bares donde los menores de edad beben lo que les da la gana y son buscados por adultos enfermos para usar sus cuerpos; en medio de alojamientos donde cientos de chicos comparten habitaciones por precios módicos, en medio del monumento al Che, en medio de este escenario donde se dan aparatosas redadas policiales, en represalia cuando un agente ha sido ajusticiado o el caso ha sido mediatizado a punta de imágenes morbosas y detalles sórdidos, en medio de todo esto, amanece en El Alto y para los chicos de la Ceja, solamente es otro día en el paraíso.

Oscar Martínez
Ciudadano

33 opiniones

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  • 17/05/2011 - 9:44 pm
    vivi opinó:

    Nadie podia hacerlo mejor….. gracias por estas escrituras… y mostrar la realidad en la que día a día se enfrentan los niños, niñas y adolescentes en situación calle. FELICIDADES

  • 9/12/2010 - 1:45 pm
    perrorabioso opinó:

    Hola Ximena: Se hizo un reportaje en extenso en El Deber y en El Alteño; la Gente de Página 7 publicó el artículo, se difundió en las redes de calle y se tradujo a 4 idiomas… pero es verdad que las autoridades ni se han mosqueado…. es más, el gobierno se ha ofendido por eso de que han dicho de que hay niños metidos en el tráfico de drogas, siendo que 30 minutos de la plaza Murillo tenemos esta realidad, pero honestamente no sé que más podríamos hacer. Pero toda iniciativa, obviamente también será apoyada y espero que las organizaciones que trabajan con esta problemática puedan de alguna forma iniciar una cruzada por los chicos y los que puedan aportar, seguro que lo harán.
    Gracias por tu coherencia.

  • 7/12/2010 - 5:18 pm
    Ximena opinó:

    Perrorabioso por que dejaste algo tan importante que iniciaste? que podemos hacer para ayudarte? gracias por hacernos leer, seguro que muchos no tenian ni idea de esta realidad, pero y que hacemos? leer no mas? hay algun grupo que trabaje en esto y podamos apoyar? QUE!!!!!

  • 30/11/2010 - 11:07 pm
    MaJo opinó:

    Siempre es un gusto leerte y escucharte Oscar. Tu labor es loable, y en medio de tanta mierda hace falta gente de valor como vos.
    Saludos!!

  • 12/10/2010 - 11:52 pm
    Sanders opinó:

    Ni sé por dónde empezar…primero felicidades Oscar muy lindo tu artículo, no cae en el morbo ni en lo cursi, nos llama a una jodida autocrítica y definitiva algo hay que hacer!! cómo? saliendo de nuestra burbuja, y dejando de creer que somos el ombligo del mundo… y después….

  • 1/10/2010 - 10:31 am
    Boris opinó:

    La crónica salió hoy (viernes 1oct) en Página Siete

  • 29/09/2010 - 3:22 pm
    Maria Claudia opinó:

    Amarga realidad que no puede ni debe dejarse pasar por alto. Gracias por compartir esta tremenda experiencia y de alguna manera crear conciencia sobre lo que día a día sucede a nuestras espaldas; lo que, que por comodidad de conciencia y acción preferimos ignorar. Con tu trabajo has aportado más que un grano de arena para dar a éstos pobres niños, víctimas de una sociedad perversa, calor humano y apoyo en la desgracia que les toca vivir. Sin embargo, es vergonzoso que a falta del gobierno y sus instituciones sean ciudadanos de “a pie” quienes tengan que ser los llamados a colaborar en tratar de dar solución a un problema que es un iceberg. Si Bolivia esta cambiando, aunque no tenga claro su rumbo ni destino, considero que uno de los primeros pasos que debe dar es hacer frente de manera clara y sostenida a problemas como este que perjudican a un sector sumamente vulnerable de la sociedad y que por ser parte de esta nación merece absolutamente total apoyo y respeto. La lucha contra la policía corrupta, lamentablemente no puede hacerse de las calles. Es necesario que las “autoridades” tomen acción pues conciencia de este problema -proveniendo de sectores discriminados y poco aventajados de la sociedad- les sobra!. Me parece, que son éstas personas e instituciones las que tienen toda la obligación y deber de solucionar este problema y dar fin a la crueldad y abuso que éstos pobres niños reciben de la policía corrupta que tiene Bolivia desde hace décadas, recibiendo en sus filas a personas enfermas y degeneradas que debieran estar sino en la cárcel, al menos, recluidas en manicomios para evitar el contacto y descomponer más la pobre sociedad que ahora tenemos. Estos “tipos” -pues no merecen llevar el uniforme ni ser respetados- deben ser tratados con el mayor rigor de la ley …. o en su defecto, que los “sectores sociales” hagan debida justicia por sus perversas acciones y no contra los pobres víctimas de tanta crueldad y perversidad que tienen desconductas por este vergonzoso EJEMPLO …
    Igualmente, me pongo a la orden para esta lucha que no debe dejarse.

  • 28/09/2010 - 8:56 am
    Mafalda opinó:

    Mafalda opinó:

    Son el despojo que esta sociedad no acepta…Despojo que enseñó a amar la Madre Teresa, cuando nos dijo Ama hasta que duela..
    Así que no hablemos de putas, pandilleros, ladrones o drogadictos, la proxima vez que veas uno, dale una sonrisa, dale la mano…dale un beso y esperanza…a ese niño a esa niña que crece en el circuito de violencia y luego lo reproduce..Si lo único que aprendiste fue a ser violento que harás luego con el otro..
    No se trata sólo del ejemplo de los padres, se trata de una sociedad civil corrompida, de ausencia de políticas públicas, de un país con mucha inequidad en el que El Alto es el basurero…
    Si voy a interperlar prefiero ser Mafalda a Susanita

  • 28/09/2010 - 8:55 am
    Mafalda opinó:

    Son el despojo que esta sociedad no acepta…Despojo que enseñó a amar la Madre Teresa, cuando nos dijo Ama hasta que duela..
    Así que no hablemos de putas, pandilleros, ladrones o drogadictos, la proxima vez que veas uno, dale una sonrisa, dale la mano…dale un beso y esperanza…a ese niño a esa niña que crece en el circuito de violencia y luego lo reproduce..Si lo único que aprendiste fue a ser violento que harás luego con el otro..
    No se trata sólo del ejemplo de los padres, se trata de una sociedad civil corrompida, de ausencia de políticas públicas, de un país con mucha equidad en el que El Alto es el basurero…
    Si voy a interperlar prefiero ser Mafalda a Susanita

  • 27/09/2010 - 4:14 pm
    Litatell opinó:

    Oscar , es tristemente cierto muy cierto todo lo que relatas y la indignación que sientes y que comparto no solo como ciudadana si no como madre de mis dos hijos….tambien tines razon en que uno de los problemas es olvidar que esos y esas put@s y dragadict@s son niñ@s y tener presnete eso empieza por casa si sus propios padres se olvidan de sus niñ@s que futuro les espera ahi afuera si cualquier lugar como dices es mejor que su disque casa es muy triste …..a mi me toco atender a muchos niños y jovenes de la Casa del Paso y la casa Hogar de la Fundación Arcoiris y fue muy duro tomarles una muestra de sangre de un brazo cuando tienen aparte de VIH mas de 50 cicatrices en la piel….cuantas cicatrices que no estan a la vista y que estan en su corazon y en su mente tendran entonces?????por favor hagamos algo !!!hasta cuando pues ??????

  • 13/09/2010 - 7:52 am
    Boris opinó:

    Gracias por desinvisibilizar cotidianidades que forman parte del paisaje y que no sabemos descubrir. Gracias por recordarnos que existen realidades que, aunque no queramos, tenemos que mirar a la cara para poder cambiarlas. Eres un capo, por lo escrito y por lo visto.
    Perro querido, te mandé un mensaje por FB.

  • 10/09/2010 - 10:30 pm
    perrorabioso opinó:

    Muchas gracias a todos por sus comentarios. El fin de este artículo era visibilizar el problema que ocurre diariamente ante nuestras narices. Les agradezco igual los conceptos y palabras a todos, aunque tengo que aclarar, que he trabajado hasta junio con los chicos de la calle y ahora me dedico a otra cosa, hay que darle crédito a la gente que esta tratando de hacer algo por este problema y esta situación.
    Otra vez muchas gracias a todos.

  • 10/09/2010 - 8:14 am
    Shirley Inchauste García opinó:

    Oscar, primero quiero felicitarte, ya que hay muy pocas personas como tú que hacen tantas cosas buenas de callados, sin afán de figurar. También decirte como alguna vez nos comentaste que nadie ve esa realidad “invisivilizada”, que existe no solamente en el Alto, y la conocimos gracias a tí que nos hablaste y también sin ninguún egoísmo de tu parte permitiste y ayudaste a que hicieramos un trabajo acerca de lo que para tí era lo cotidiano y para nosotros era algo desconocido, otra vez muchas gracias por ser así y hacer tanto bien, que Dios te bendiga, te cuide y te acompañe siempre:
    Shirley Inchauste

  • 9/09/2010 - 2:27 pm
    Gonor opinó:

    a veces necesitamos ver la realidad para saber tratar a la gente, tus ojos se abren solo cuando ves la verdad. Que dolor ver tanta desgracia

  • 6/09/2010 - 9:43 am
    Pao opinó:

    Qué dolor.

  • 6/09/2010 - 9:25 am
    Cronopio opinó:

    Estimado:
    Gracias por el sopapo de realidad. Basta con tolerar el maltrato y la violencia infantil…Un abrazo fuerte Paul

  • 6/09/2010 - 9:24 am
    Lector opinó:

    Oscar:

    Gracias por darnos un sopapo de realidad entre tanta ficción acolchonada y acomodada.
    Hemos aprendido a vivir desensibilizados y ver a los niños y jovenes de la calle como algo normal..
    Hay mucho por hacer y empezemos predicando con nuestros actos: denunciando el maltrato, no tolerando ninguna forma de discriminación y abuso…
    Ayer mi hija pedía en la iglesia a sus 7 años por los niños y niñas que no tienen casa y me decia que no puede entender que existan niños que no tienen un cuarto con juguetes y tengan que trabajar. Está en nuestras manos de padres, traducir ese deseo en acciones y evitar que se siga reproduciendo el maltrato y la violencia y explotación infantil en El Alto

  • 5/09/2010 - 2:55 pm
    perrorabioso opinó:

    Maco: Gracias por tu visita, tu comentario y tu apoyo. Un abrazo.
    Rene: He trabajado por tres años y medio en una organización que trabaja con chicos de la calle en El Alto y si, he sido testigo de lo que relato.
    Saludos

  • 5/09/2010 - 1:57 pm
    Rene opinó:

    De lo que yo he sido testyigo es que estaba farreando en un bar vinieron policias no teniamos carnet pero somo mayores de edad nos quitaron la plata ok.
    A las chicas las manosearon y a algunas se las llevaron mas tarde me entere que abusaron de ellas ……
    ESA ES NUESTRA POLICIA BOLIVIANA…..

    AHORA ME SORPRENDE Y ES LA PRIMERA VEZ QUE LEO QUE EN LOS ALOJAMIENTOS DE LA CIUDAD DE EL ALTO PERMITAN INGRESO AMNEORES DE EDAD…

    AHI SE DEBERIA DENUNCIAR PRIMERO ..

    Y COMO SABES TU DE DONDE OBTIENES TU INFORMACION FUISTE TESTIGO? DEL ABUSO A MENORES DE EDAD ?

  • 5/09/2010 - 12:31 pm
    María Concepción Suárez opinó:

    Amigo,te felicito por el artículo,es escalofriante y desgarrador.Y lamentablemente en Argentina también coincidimos en estas desesperantes situaciones a las que viven sometidos muchos niños,adolescentes y jóvenes.
    Y la policía y la prensa y mucha parte de la sociedad se encarga de demonizar a estos inocentes,víctimas de tanta mierda.
    Soy educadora,tengo niños a mi cargo y conozco sus crudísimas realidades y las de sus familias.
    Basta de indiferencia,basta de boludez,no seamos una sociedad cómplice de muertes y de vidas sumidas en la pobreza y el abandono.Estos inocentes claman justicia,clamemos con éllos.
    Por favor no dejes de contar,de escribir,de denunciar,de soñar con un mundo para los niños,para los jóvenes,más justo,más digno.
    Contá conmigo para difundir y sentíte acompañado,porque hay mucha gente luchando y denunciando por la niñez olvidada.Un gran abrazo y mis mayores respetos por tu gran trabajo.

  • 4/09/2010 - 2:17 pm
    Hefesto opinó:

    Oscar, hermano, la realidad que desvelas es la que preferimos desconocer por cobardes y cómodos. Gracias por recordarnos que la palabra puede estar cargada como un revólver. Ojalá este movimiento creado por las tuyas llegue a buen puerto y no quede a la deriva en internet. En todo caso, cuenta conmigo para todo.
    Augusto

  • 4/09/2010 - 11:09 am
    perrorabioso opinó:

    oscaridad@gmail.com

  • 3/09/2010 - 10:56 pm
    Sergio opinó:

    Hola, quisiera un mail para comunicarme con Oscar Perrorabioso Martínez. Muchas gracias.

  • 3/09/2010 - 10:13 pm
    perrorabioso opinó:

    Muchas gracias por sus comentarios. Quiero aclarar que absolutamente todo lo que dice el artículo es cierto y se lo puede comprobar. Me hago responsable de mis palabras.
    El Panetón ha muerto en un local que se llama Metropoli en la avenida Antofagasta y nadie ha hecho nada, ni para salvarlo ni para atrapar a sus asesinos. Los casos de abuso de la policía, han sido documentados en varias instituciones que trabajan con los chicos de la calle y se pueden constatar al hablar con los menores, incluyendo casos de violacion de policias a niñas.

  • 3/09/2010 - 9:05 pm
    Manuel opinó:

    si, llokalla. Yo mismo no sé qué hacer además de sentirme miserable por no hacer nada. Hay que ser muy basura para no llevarse a la casa a dormir a uno de esos chicos porque huele mal o porque tal vez robe o porque va a ser una incomodidad. Es decir… qué realmente nos impide hacer algo concreto por uno, sólo por uno?

  • 3/09/2010 - 5:24 pm
    Vania B. opinó:

    Lo leemos, nos jode el alma, pero cuando vemos un chango así medio ido en la calle cruzamos la acera y procuramos no mirarlo. Triste.

  • 3/09/2010 - 4:17 pm
    e-liana opinó:

    Qué jodido perro! Me has desgarrado alho dentro. Igual que Ximena, me pongo a disposición.

  • 3/09/2010 - 1:32 pm
    luistigre opinó:

    No seria mejor (para hacer algo al respecto) publicar esto en periodicos y difundir esto??? Digo bien por publicar pero mientras mas masivo el edio tal vez asi, de alguna forma, se puede hacer algo al respecto.

    Tu captcha es una mierda btw

  • 3/09/2010 - 1:29 pm
    Ximena opinó:

    por ahora todo lo que se me ocurre hacer es difundir esto, costó leerlo. y me pongo a la disposición de cualquier idea. hay que poner presion para que el sistema judicial cambie lo antes posible, que sea respetuoso de las personas, que vele por bienstar común y que sea eficiente en administrar castigos. parece utópico pero es posible en muchas partes del mundo, así que si es humanamente posible, hay que perseguirlo.

  • 3/09/2010 - 1:14 pm
    luistigre opinó:

    No seria mejor (para hacer algo al respecto) publicar esto en periodicos y difundir esto??? Digo bien por publicar pero mientras mas masivo el edio tal vez asi, de alguna forma, se puede hacer algo al respecto.

  • 3/09/2010 - 12:50 pm
    llockalla opinó:

    ¡Mierda! Son ralidades que joden pero uno sigue(o) allí, en su escritorio, muy cómodo, diciendo “¡Mierda! Son ralidades que joden”. Pero nada más…

  • 3/09/2010 - 12:45 pm
    Gustavo opinó:

    ¡¡¡joooder!!!

  • 3/09/2010 - 12:32 pm
    Mario Duran opinó:

    Terrible realidad. ¿Que hacer para cambiarla?.

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