Premio “Franz Tamayo”: un orgullo para La Paz

Desde hace cinco versiones que coeditamos junto al Gobierno Municipal de La Paz el premio Nacional de Cuento Franz Tamayo. Institucionalmente, es para nosotros el logro de un caro anhelo, pues somos parte del más importante evento a nivel del género en nuestro país, y uno de los más destacados de la literatura nacional. Cuando nos comprometimos a hacerlo sabíamos la responsabilidad que ello implicaba, pues si bien cada versión otorga un único premio económico, son varios los escritores –consagrados y nóveles– que año a año ven su obra publicada; obra que se convierte en un referente del acontecer de la cuentística nacional.

Ser parte del “Franz Tamayo” nos hace sentir viva aquella consigna que nos propusimos cuando Gente Común era sólo un proyecto: promover y difundir la literatura boliviana. Porque entendemos que estamos para eso, porque como editorial nos sentimos simplemente un medio para acercar a lectores y escritores, más allá de los nombres y las firmas que estén detrás de cada obra, pues sucede que aquellos que imprimen su nombre en las obras ganadoras –más tarde o más temprano– formarán parte del espectro de la literatura nacional.

Pero, más allá de nuestras sensaciones, es necesario destacar algunos hechos que son poco conocidos y que consideramos vitales para la buena “salud” del Franz Tamayo. Por ejemplo, para escoger a quienes serán miembros del jurado se invita a instituciones que son referentes en el campo de las letras para que ellas propongan un nombre para cada una de las versiones, tal es así que están presentes institucionalmente –además del Gobierno Municipal de La Paz y de la Editorial Gente Común– la Cámara Departamental del Libro de La Paz y la Carrera de Literatura de la UMSA. De tal manera que el jurado no responde exclusivamente a los organizadores del Premio, pues estos no tienen derecho a veto sobre los nombres propuestos por las otras entidades.

Otro hecho destacable es que son los miembros del jurado quienes determinan la manera de calificar a los postulantes; quienes formamos parte del Premio les otorgamos plena libertad para que sean ellos quienes determinen la manera de seleccionar a los ganadores, por tanto no existe una “receta” única, simplemente se les pide que los cuentos contemplen las normas establecidas en la convocatoria.

Podría contar muchas anécdotas de cada una de las versiones. Podría por ejemplo decir que el año que tuvimos más cobertura de prensa fue el año que no se premió ningún cuento. O de la vez aquella que se invitó a uno de miembros del jurado para presentar la obra publicada e inicio su presentación mirando a la ganadora y diciéndole: “en realidad yo no voté por tu cuento…”. Podría también preguntarme –ojo, siendo parte de la organización– por qué se entrega el dinero del premio en octubre y la obra recién se publica en agosto.

Podría decir muchas cosas del Franz Tamayo. Pero hoy, celebrando las fiestas de julio, celebrando a La Paz, sólo digo que debemos sentirnos orgullosos de seguir siendo el Premio de cuento por excelencia, el Premio Nacional de Cuento Franz Tamayo.

Ariel Mustafá Rivera
Director Editorial de Gente Común

(finalista del Franz Tamayo cuando aún no soñaba con ser su editor)

Gracias a la gentileza de los ejecutivos de la editorial Gente Común, Ariel Mustafá y Marcel Ramírez, ponemos a disposición de nuestros lectores las colecciones de cuentos correspondientes a las versiones 2005, 2006 y 2007 del premio Franz Tamayo.

XXXII
Premio único:
Dueños de la arena (Giovanna Rivero)
Mención de honor:
Mi extraña y definitiva conversión a la derecha (Rubén Chacón)
Finalistas:
Nombres como papeles y colores (Carlos Cordero)
Tiempos modernos (Homero Carvalho)
Toma chocolate, paga lo que debes (Dante Gorena)
Tonalidad y contrapunto (José Ariel Aguilar)
El asesino-genocida-bígamo-pastelero (Mauricio Rodríguez)
La princesa y el dragón (Gabriela Arévalo)

XXXIII
Premio único:
La secta del Félix (William Camacho)
Menciones:
Sinapsis (Gabriel Chávez)
Viaje a lo desconocido (Róger Otero)
Marcha y despedida (Pablo Osorio)
Adoratriz (Francis Schwitzgebel)
Pimientos rojos (Cecilia Romero)
Invisible (Rodrigo Urquiola)
Los seres (Juan Pablo Virguietti)
Manuel (Katterina López Rosse)
Soledad y Delfín (Sergio Sánchez)
Adiós Valentina (Miguel Ángel Vargas)

XXXIV
Premio único:
Para Blanca Coaquira (Donde quiera esté su reino) (Mabel Vargas)
Menciones:
Trueno Peinado (Elizabeth Scott)
Entre horas (Luis Alberto Portugal)
Jasmina, fin de los suburbios (Pas plus de banlieue) (Álvaro Sanabria)
La balada del Kike… rikí (Boris Paredez)
Noche rota (Guillermo Portugal)
Noticia Carmesí (Diego Mejía)
Juro que yo no fui (Dante Gorena)
Los exilios de Luján (Mauricio Rodríguez)

12 opiniones

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  • 31/05/2012 - 4:43 pm
    Franz Tamayo opinó:

    Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

  • 22/09/2011 - 4:11 pm
    Luis Dante opinó:

    A ver: quisiera saber cuantos concursos nacionales e internacionales ganó el vitalicio juez de las letras don Adolfo Cárdenas?

  • 17/08/2010 - 7:22 pm
    Arturo Belano opinó:

    para Willy, Cárdenas es intocable….

  • 14/08/2010 - 5:10 pm
    ATAHUALLPA opinó:

    Felicidades, Willy, tus opiniones están bien fundamentadas y no rayan en la linealidad ni en la “cerrazón” de varios escritores (Verbigracia: Adolfo Cárdenas). Sigue adelante, amigazo… me gustaría “comentar el comentario”, pero como lo dijiste -y con razón -nos estamos pasando del tema (no vaya a ser que terminemos hablando de por qué Evo Morales debe ser colgado como lo hicieron con Villarroel, ja, ja, ja). Un abrazo.

  • 14/08/2010 - 3:31 am
    estido opinó:

    Joane: respeto tu opinión, pero no la comparto. La literatura no es una ciencia y, por tanto, no hay criterios absolutos/irrefutables que puedan determinar el valor de una obra. Obviamente, hay ciertos parámetros que permiten reconocer ese, todavía resbaladizo, concepto denominado “literaturidad” y, a partir de eso, las valoraciones posibles son muchas; habrá quienes den mayor importancia a la forma que al contenido, y viceversa; otros centrarán la atención en la temática; algunos tomarán muy en cuenta el tono… Es decir, a ti (y seguro que a muchos más) te da pena que los cuentos premiados sigan una “línea seudo-humorística”; seguramente a otras personas les parece muy bien que la sigan; a mí me da igual, como probablemente opinan otros tantos. ¿Quién tiene la razón?Todos o, si se quiere, nadie; toda opinión debidamente argumentada es válida y respetable. Personalmente, no le doy importancia al tema o la “utilería” narrativa, sino más bien a la forma y el sentido. Un cuento (ya sea que trate de mineros, astronautas o pedófilos, ya sea que esté ambientado en el altiplano, en Europa o en un cuarto de hotel, ya sea que su lenguaje sea localista, neutro o barroco) es bueno, en mi criterio, si los sentidos que genera trascienden la anécdota narrada; y, muy bueno, si además el trabajo de lenguaje es pulcro y apoya la construcción de un mundo ficcional que, en un primer nivel de lectura, es completamente autorreferencial. En fin, así como cada escritor escribe lo que le da la gana, cada lector, cada crítico, opina lo que le da la gana; si no fuese así, la literatura no tendría sentido. Un abrazo.

    Bryan: No creo que los ganadores del Tamayo tengan las mismas influencias literarias, claro que es posible que haya algunas coincidencias; por otra parte, tampoco creo que todos hayan asistido a un mismo taller, claro que también es posible que dos o tres sí coincidieran en alguno. Y lo que dices sobre la cuentística paceña es cierto; en realidad, a partir de tu observación es que me puse a analizar la cuestión, y sí, me parece que la narrativa paceña contemporánea (no toda, pero buena parte) se caracteriza por el manejo del humor. No creo que eso sea malo, tampoco bueno; simplemente es un cambio de rumbo, considerando que la solemnidad poética-política-sociológica era lo que predominaba en la narrativa paceña de antaño. Pero, como dije líneas arriba, desde mi punto de vista, el tema, el tono, el ambiente, etc., corresponden al plano de la anécdota; deberíamos prestar más atención a la forma en que se ha construido la narración a base de esa anécdota y a los sentidos que genera (si logra generar alguno). Respecto a tus dudas sobre el jurado del Franz Tamayo, lamentablemente no puedo aclarar mucho porque no sé quiénes fueron sus miembros en las 35 versiones del concurso. Pero sé que Adolfo Cárdenas ha sido jurado unas cinco veces; yo lo fui en dos versiones. No sé si eso se puede considerar “vitalicio”. En todo caso, creo que hay un motivo para que en el Tamayo (y en otros concursos) el jurado tenga miembros “reincidentes”: sucede que, fuera de un vaso de gaseosa, ningún jurado recibe remuneración por su trabajo (y es un trabajo, aunque no lo parezca), de modo que es difícil encontrar personas que acepten la invitación de los organizadores. No digo que quienes se niegan sean unos mercantilistas angurrientos (aunque algunos sí lo deben ser), simplemente no tienen tiempo (por trabajo, viajes, estudios, qué sé yo) y, al no haber un incentivo económico, prefieren destinar sus horas libres a la familia, a los amigos o a leer buenos textos de autores ya consagrados. Y esto lo sé por experiencia, ya que el año pasado, cuando organizamos el “Tinta Fresca”, varios escritores rechazaron, educadamente, la invitación que les hicimos para que formasen parte del jurado. Por experiencia también, te puedo asegurar que en las dos versiones que me tocó ser parte del jurado, realizamos nuestra labor con total libertad, sin injerencias de ningún tipo, ni de los organizadores ni de la editorial auspiciadora; esto me hace suponer que tampoco hubo nada turbio en las demás versiones. No obstante, creo que hay serias deficiencias en el sistema de evaluación, pero eso ya es otro tema y este comentario al comentario se está volviendo un post. Gracias por hacernos conocer tu opinión, Bryan; quizá no estemos de acuerdo en algunos puntos, pero de eso se trata: de discutir, cuestionar, criticar, pues sólo así se puede mejorar y/o cambiar las cosas. Un abrazo.

    Boris: para ti, la mayoría de los cuentos no valen la pena; para otros, seguramente ninguno vale la pena; tampoco faltarán quienes consideren que, salvo dos o tres cuentos, los libros del Tamayo son una maravilla… en fin, todo es cuestión de gustos y sensibilidades. Tampoco estoy de acuerdo con la segunda parte de tu comentario: “…creo que a veces se exagera al decir que la literatura boliviana goza de buena salud”. No es que “a veces” se exagera, ¡se exagera siempre!; nuestra literatura no tuvo ni tiene “buena salud”. Tuvimos y tenemos algunos escritores dignos de destacar, es cierto, pero una golondrina (o dos o tres) no hace verano. Aunque la comparación sea burda, me parece que nuestra literatura es como nuestro fútbol: le falta profesionalismo. Tengo un par de amigos que, cuando estábamos en colegio, eran unos futbolistas de lujo; si se hubieran dedicado a eso, es muy probable que hubiesen llegado a la Selección y a jugar en el extranjero. Pero como los bolivianos tenemos un trauma con los títulos académicos, prefirieron colgar los cachos y convertirse en ciudadanos productivos. Lo mismo ocurre con los escritores, hay gente con “talento” (aunque ese término no me agrada mucho) que renuncia a su vocación para dedicarse a carreras que, además del cartoncito, les dé dinero. Actualmente, de todos los escritores o, mejor dicho, autores publicados, apenas el 20% deben ser escritores, es decir, personas dedicadas íntegramente a la escritura; los demás son abogados, médicos, economistas, psicólogos, militares, contrabandistas, que dedican su tiempo libre a la literatura. Por otra parte, tenemos demasiados escritores, en serio demasiados, considerando que en Bolivia no se lee. Nuestros parámetros dan risa y, cuando los comparamos con otros países, dan vergüenza; mi libro, por ejemplo, fue el “best seller” de la editorial en la feria del libro del 2008, un éxito total, la edición se agotó… jajaja, es que en serio da risa… ¿sabes cuántos ejemplares se vendieron?: 300. Trescientos libros vendidos representa un éxito editorial en Bolivia: así de reducidos son nuestros parámetros. ¿Buena salud?, ¡imposible!, nuestra literatura no sale de un resfrío centenario que, pese a todo, no ha conseguido desahuciarla. Un abrazo, Boris, y gracias por visitar Urbandina.

  • 9/08/2010 - 6:37 pm
    BORIS opinó:

    salvo cuatro o cinco cuentos, la mayoría de los finalistas y ganadores no valen la pena. creo que a veces se exagera al decir que la literatura boliviana goza de buena salud

  • 8/08/2010 - 10:39 am
    Bryan opinó:

    Hola de nuevo, amigos urbandinos. Willy, gracias por responder mi comentario.

    Me gustaría opinar acerca de lo que menciona Joane. Creo que tiene mucha razón en eso de que casi todos los cuentos siguen una línea “seudo-humorística”. La verdad pareciera que casi todos los finalistas, o ganadores, concurrieron al mismo taller o son influenciados por los mismo autores. ¿Será que la cuentística boliviana (y más que todo paceña -porque la mayoría de los finalistas son de LP) sólo sabe hablar de tradiciones y/o humo? Es muy cierto que CADA ESCRITOR ESCRIBRE LO QUE LE DA LA GANA, sin embargo, en materia de premios, me gustaría saber quiénes son los jurados de tales concursos. Me he enterado -gracias al ACTA DE PREMIACIÓN del jurado de los premios nacionales de novela -que, por ejemplo, Jimmi Iturri fue al menos tres veces parte del jurado (incluso más) -, esto me lleva a pensar en que debería exisitr un periodismo que tb investiga estas “irregularidades”. NO DIgo que las decisiones de Iturri -o de cualquier otro jurado de algún premio- estén revestidas por ese el fantasma de la corrupci{on (que, en mi opinión, aún no ha socabado en el mundillo literario boliviano-no como ocurrió con el PREMIO PLANETA de España). Me gustaría, amigos urbandinos, que alguien me informe acerca de quiénes son los jurados y si es cierto eso de que existen jurados “vitalicios” como leí en algún blog de una escritora cruceña (apropósito del Franz Tamayo). Gracias por leer las humildes apreciaciones de este apasionado de la literatura boliviana.

  • 7/08/2010 - 3:38 pm
    Joane Sumpff opinó:

    LEI CASI EL 80 POR CIENTO DE LOS CUENTOS QUE ACABAN DE PONER A DISPOSICIÓN DEL PÚBLICO (GRACIAS¡¡¡). Y, SIENDO SENSATA, CREO QUE EL CONCURSO FRANZ TAMAYO, SI BIEN ES UN GRAN ALICIENTE PARA VARIOS ESCRITORES, MUESTRA EL LIMITADO DIRECCIONAMIENTO DE NUESTRA CUENTÍSTICA. ENTIENDO QUE CADA AUTOR ESCRIBE LO QUE LE PEGA EN GANA, PERO ME DA PENA DE QUE CASI TODOS LOS CUENTOS GANADORES O FINALISTAS SIGAN UNA LÍNEA SEUDO-HUMORÍSTICA… ES UNA VERDADERA VERGUENZA QUE OBRAS COMO LA DE “PARA BLANCA…” SEAN MERECEDORAS DEL GALARDÓN MÁS GRANDE DE LA NARRATIVA EN CATEGORÍA CUENTO DEL PAÍS… (AUNQUE QUIZÁ SE DEBA ESO A QUE EL “FUNDAMENTALISTA” ADOLFO CÁRDENAS” FUE PARTE DEL JURADO-LA AUTORA ADMITIÓ QUE ÉL ES SU MAESTRO)… CREÍ QUE PASÁBAMOS POR UN GRAN MOMENTO, GRACIAS A LA APARICIÓN DE PROPUESTAS FRESCAS Q DAN PREMINENCIA AL INDIVIDUO (HASBÚN, BARRIENTOS, COLANZI) O QUE, SI BIEN HACEN ALUSIÓN A LO SOCIAL Y UNA QUE OTRA TRADICIÓN (PIÑEIRO, URRELO), SE MANTENGA SIEMPRE LA MISMA LÍNEA AL MOMENTO DE ELEGIR AL GANADOR DEL “TAMAYO”. REPITO: CADA AUTOR ESCRIBE LO QUE QUIERE, PERO EL JURADO TIENE DERECHO A DECLARAR DESIERTO ALG{UN CONCURSO. Y, CRÉNAME, AL MENOS TRES DE LOS ÚLTIMOS CINCO “TAMAYOS}” DEBIERON HABER SIDO DECLARADOS DESIERTOS…

  • 4/08/2010 - 11:51 pm
    estido opinó:

    Mister GAGA: gracias por el comentario, ya nos daremos una vueltita por tu blog.

    Bryan: no eres el primero en criticar el diseño de los libros de Gente Común; hasta donde sé, la editorial optó por tener ese diseño para todo texto narrativo, los de poesía tienen otro diseño. Tu comentario es válido y lo haremos llegar a los ejecutivos de la editorial. Respecto al ganador del año pasado, será presentado en la Feria del Libro de La Paz, que comienza a mediados de agosto. Un abrazo.

    TIJUANO: tienes razón, la promoción de los textos ganadores es escasa, si no inexistente. Pero no sólo pasa con los premios, sino con la mayoría de las publicaciones. Entonces, si los libros nacionales no se difunden en todo el país, cómo podemos esperar que se difundan en el exterior. En fin, es un problema que deben solucionar las editoriales y/o el ministerio de culturas. Un abrazo.

  • 3/08/2010 - 10:58 am
    TIJUANO opinó:

    Gracias por el regalo de los cuentos. Sigan adelante, que hacen mucho por las letras nacionales. A propósito del comentario de arriba, Bryan, creo que tenés mucha razón… y eso yo le agregaría que, por ejemplo, en santa cruz -de donde yo provengo, poco a nada se sabe de los ganadores del Franz… Redcién cuando llegué a lp pude notar la existencia de grandes cuentistas como Willi camacho o MABEL vARgas

  • 3/08/2010 - 9:10 am
    Bryan opinó:

    No hay duda de que Editorial Gente Común se ha convertido en un gran referente de las letras paceñas. Muchas felicidades. Sin embargo, hay ciertas cosas que a nosotros -a sus lectores -nos gutaría que sean mejoradas. Por ejemplo, el diseño de las cubieras de los libros de cuentos del “Franz Tamayo”; vivimos en un mundo rodeado de las superficialidades más banales, y tales superficialidades han socabado en todas las caras del arte, incluso de la literatura. Lastimosamente, el producto entra por los ojos…el libro DEBE ser vendido porque es la única forma (además de las bibliotecas) de socializar un texto y dar a conocer la obra del autor. Todo eso nos lleva la comercialización del libro, y -como ocurre con cualquier producto (un equipo de sonido, una computadora, un refresco) la presentación es muy importante. La verdad me parecieron demasiadas mezquinas las cubiertas de los libros “Para Blanca Coaquiera” y “La secta del Félix”…a lo mejor ese es un factor para que los cuentos ganadores sean leídos por no mucha gente -y no alcancen segundas ediciones como ocurre en otros lugares-. Lo propio sucede con los libros del catálogo. La franja roja con el t´tiulo y el recuadro con la foto o imagen que caracteriza al libro no me parecen suficientes, el lector (el potencial lector) no se siente atraído al texto…La calidad de los libros que Gente Común vende -como por ejemplo, El fuego y la Fábula (magnífico libro que adquiri en la prsentación y que terminé de leer en un par de días) o “El espectador” – merecen una mejor presentación (lo que implica un mejor comercialización). Quizá parezcan muy mercantilistas estas opiniones, pero, c´reanme, las vierto porque, como muchos, sueño con un país de lectores en el que no sólo los libros de Dan Brown y Stephie Meyer sean adquiridos, sino literatura de VERDAD Y NUESTRA. Gracias
    pdta( ya que andamnos en esa, me gustaría que comniquen si ya salió “el germán beltrán” la obra vencedora del pasado año.)

  • 31/07/2010 - 8:51 pm
    Mister GAGA opinó:

    Un aporte que no tiene precio; gracias por poner a disposicion de los lectores los cuentos finalistas, con lo dificil que es conseguir estos textos para la gente del interior. Un saludo y les invito a pasarse por mi blog http://kulturachupistika.blogia.com/.

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