El principio de la inocencia

Papá no es Superman. Es un funcionario encorvado y panzón.
Papá Noel existe, pero sólo en los supermercados y en los anuncios de Coca-Cola.
No hay tal cosa como el Coco, pero un niño no debe hablar con extraños.
Ni mi abuelo ni mi abuela están en el cielo. Están bajo tierra, llenos de gusanitos, y cada mes envían, puntuales, una factura del cementerio.
A los bebés no los trae la cigüeña de París. A los bebés no los trae nadie. Se auto invitan y hay que recibirlos cualquier día, a las horas más incómodas.
Dios no existe. No existe o, digamos, está en veremos. En cambio sí existe la muerte. Es un hecho: mi propia muerte ya existe.

Hefesto opinó:
El anterior mensaje ha salido cortado: las primeras gracias son para Vania…
Hefesto opinó:
Muchas gracias por tu comentario, yo feliz de que te haya gustado. Un abrazo!
Como es Daniel, lo incluimos pues, es verdad que algo tiene de terrorífico… jajajaja
Buena onda que ya (casi) esté la compilación. Al final, en qué editorial sale?
Daniel Averanga opinó:
Hermanazo:
Te cuento que ya está casi la compilación: sólo falta tramitar algunas cosillas: excelente tu escrito, parece un prólogo para la compilación, ¿sería muy arrastrado pedir que se incluya? Saludos che…
Vania B. opinó:
El final de la inocencia. El principio de los sueños.
Me encantó.